Y a parte de sentirme como si me hubieran pegado una paliza tengo la cabeza como un bombo… y no sólo por el dolor, que lo peor es todo el tiempo que estoy pasando en casa solo y medio febril, lo cual da para pensar demasiado, para soñar muchas cosas raras… Y así terminan las navidades, entre medicinas, frío, calor, idas de tarro y demás tonterías que me proporciona mi única neurona sana…
увидимся!
… y que se termine esto pronto, que ya se me acaban las provisiones de Frenadol y de incienso…